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Vuelve el mítico "Café de los Angelitos"

Cuando el 19 de junio, luego de quince años, el mítico "Café de los Angelitos" reabra sus puertas, la ciudad de Buenos Aires recuperará una parte de su mayor tradición cultural, un evento digno de celebración. A la misma asistirán personalidades de la cultura, la política, el deporte y los medios.

Café "Los Angelitos" reabre sus puertas

 

El emblemático Café, que fue inaugurado en 1890 con el nombre de "Bar Rivadavia" y acompañó durante más de un siglo la vida cotidiana de los porteños, vio pasar por sus mesas a las más destacadas personalidades de la cultura, la política, el deporte y el arte, tales como Carlos Gardel, Gabino Ezeiza, Higinio Cazón, Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Juan B. Justo, Alfredo Palacios, Florencio Parravicini o Cátulo Castillo, por nombrar sólo algunos.

 

En la misma manzana donde a fines del 1700 se levantaba la Quinta de Salinas, origen de la primer Capilla de Balvanera y de la iglesia Regina Martirum; en la misma esquina de Rivadavia y Rincón, allá por 1890, se levantó un galpón con billares que don Bautista Fazio bautizaba Bar Rivadavia. Perduraron por mucho tiempo en el precario piso de tierra del lugar las huellas trajinadas por los célebres payadores Higinio Cazón, Jose Betinoti y Gabino Ezeiza.
 

Hoy en el 2007 ya nada queda de aquello, pero si el recuerdo de aquel mítico "Café de los Angelitos" que el Martes próximo a las 19.30 hs, reabrirá sus puertas y  volverá a ser parte activa de la vida cotidiana de todos los porteños y de todos aquellos que quieran regresar a los buenos tiempos de las tardes de café al ritmo del 2x4.


Un poco de Historia...


En 1919 el lugar fue adquirido por Ángel Salguero, y cuando la trova payadoresca fue perdiendo vigencia, la esquina se tiño de color y sabor a tango. Fue una esquina brava de hombres mansos y de otros no tanto, ya que el lugar era frecuentado por malevos de distinta especie, pero también una esquina donde se daban cita escritores de pluma atrevida.

Se cuenta que fue un comisario de la sección, famoso por sus ironías y un tanto de malicia, el que bautizó a los habitués del lugar Los Angelitos. Con el tiempo, aquella expresión sirvió para rebautizar el lugar y hasta para agregarle el relieve de dos angelitos en el ángulo de su fachada. Por allí pasó la plana mayor del Partido Socialista: Juan B. Justo, Alfredo Palacios, Nicolás Repetto, y también José Ingenieros, tras las prolongadas reuniones en la “Casa del Pueblo”. También solía concurrir, hacia 1928, el famoso “Clan Radical” (herederos de Alem) trayendo consigo las presiones de la lucha política.

No fueron ajenos al lugar importantes figuras de la escena, como Florencio Parravicini y Roberto Casaux, y tampoco podía faltar Carlos de la Púa - el Malevo Muñoz-, que recorría todos los lugares donde se sirviera puchero. El tiempo fue sumando memoria al viejo café que recuerda el paso de Carlos Gardel, quien solía aparecer para cenar a la madrugada, ya que vivía por ese entonces en Rincón 137. Precisamente en el café el representante del sello Odeón, Mauricio Gordat, se entrevistó por primera vez con el flamante dúo Gardel-Razzano, contrato que allí firmaron y derivó en la primera aparición fonográfica del Morocho y del Oriental

Distintas leyendas habría protagonizado el Zorzal, como que se pasaba recomendando jugar a su caballo “Lunático” con la condición de que el ganador invitara a comer a toda la barra en Los Angelitos. Tampoco faltó a la cita en el café otro ídolo de la época, Luis Ángel Firpo, el “Toro salvaje”, y hasta Aníbal Troilo desenfundo su bandoneón en el lugar, que también frecuentaba Osvaldo Pugliese.

Prestigiosos interpretes de nuestra música popular ocuparon sus escenarios y el ritmo del dos por cuatro fue siempre rey en el lugar. Catulo Castillo compuso en 1944, con música de José Razzano, el tango que lo inmortalizo, grabado por Aníbal Troilo con la voz de Alberto Marino el 19 de diciembre del mismo año.

El 27 de enero de 1992, los dueños del lugar liquidaron la sociedad muy apremiados económicamente, y el cierre fue definitivo. El edificio fue deteriorándose, en el 2000 se produjo un principio de derrumbe y fue necesaria la demolición preventiva, aunque antes el lugar fue declarado Patrimonio Cultural Intangible por el Gobierno de la Ciudad.

Con la firme intención de conservar su espíritu original de calidez y hospitalidad –aquél que tan bien fuera reflejado en 1944 por Cátulo Castillo y José Razzano, quienes le pusieron letra y música al tango que lleva su nombre -, los responsables de esta nueva etapa del Café de los Angelitos han puesto especial interés en la excelente atención, la calidad y el confort que merecen recibir sus visitantes.

Sobria y elegante –madera oscura, cristal, vitraux, bronce, mosaicos calcáreos–, la decoración refleja el estilo de la primera década del siglo XX, e incluye sobre sus paredes una serie de 350 fotografías especialmente seleccionadas, fruto de una paciente búsqueda en archivos, museos y colecciones privadas, que harán recrear a los visitantes el clima y el ambiente de aquella época.


De acuerdo a un ambicioso diseño arquitectónico, desde la tradicional esquina de Rivadavia y Rincón se ingresa al café-restaurant , donde se servirá un completo menú de variados platos, en el que se destacará y será un clásico de todos los días el típico puchero criollo con que acostumbraba a deleitarse Gardel, que vivía en esa primera cuadra de Rincón. Sobre la amplia barra de madera situada hacia la derecha, un palco como los que ya no existen en Buenos Aires albergará en determinados momentos del día a algún solista que obsequiará a los presentes con los acordes del dos por cuatro.


En las noches, el Café de los Angelitos ofrecerá su cena tango show de nivel internacional. Impactantes cortinados de terciopelo dividen el café-restaurant del sector destinado a la cena show, que posee un imponente escenario de grandes dimensiones en dos niveles -el superior para la orquesta y el inferior para el baile y el canto-, equipado con tecnología de última generación tanto en sonido, iluminación y efectos especiales, que harán de esta una gran gala. El espectáculo se ofrecerá todos los días de lunes a lunes con una duración de una hora treinta, una puesta en escena de 22 artistas de primer nivel, conformado por un sexteto instrumental, dos cantantes, cinco parejas de baile y una exclusiva orquesta de señoritas, un cuadro actualmente único en este tipo de espectáculos y que era frecuente en el antiguo Café.

El salón de la cena show está dispuesto en dos niveles. En la planta baja se encuentra el sector principal, mientras que el primer piso con balcones constituye un sector VIP, que a su vez cuenta con un espacio privado para 30 comensales. En el subsuelo se sitúan la boutique de merchandising -donde los visitantes podrán elegir productos tradicionales y exclusivos de nuestro Café- y un amplio salón de usos múltiples donde se podrán desarrollar eventos sociales, corporativos o culturales.

El grupo empresario responsable del Café de los Angelitos ha realizado una importante inversión económica, tanto en la reconstrucción de este clásico de Buenos Aires, como también en su promoción en las principales ferias internacionales de turismo del mundo, contándose España, Alemania, Italia, Brasil, Chile, Perú, Colombia, Ecuador, México, Costa Rica, Panamá y Portugal entre los países ya visitados por sus representantes. Falta poco para que Buenos Aires vuelva a vestirse de gala. La histórica esquina de Rivadavia y Rincón vuelve a vivir el espíritu del tango. Ahora más que nunca, el Café de los Angelitos es testigo vivo de Buenos Aires





 

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