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Conocer
las modernas oficinas que el Lennox Hotel tiene en Buenos Aires,
en la zona de Puerto Madero, genera una fuerte expectativa al
momento de conocer el hotel, allá por las tierras más sureñas de
nuestro país.
En pleno centro de Ushuaia y sobre la principal avenida de la
ciudad, encontramos al Lennox Hotel, tal como tantas veces lo
imaginamos a través de las fotos con las que promocionan el
establecimiento.
Lo primero que impacta es su decoración. Ya en el lobby, se
refleja claramente el cuidado con el que ha sido elegido cada
mueble y cada objeto que se encuentra en el ambiente. Las telas
y materiales utilizados en todos los espacios, simbolizan una
identidad fuertemente patagónica.
Tenemos agendada una cita con Pablo Labat, el gerente del hotel,
con quien recorremos las instalaciones, comprobando que nada ha
sido librado al azar, cada rincón de los pasillos parece
reafirmarnos la idea inicial, se trata de un hotel con
Personalidad.
La entrevista transcurre en el bar del Lennox, custodiados por
una vista soberbia del Canal Beagle. Allí, Pablo nos cuenta que
desde hace sólo seis meses es gerente operativo del Lennox, un
desafio que lo llevó a cambiar en un ciento por ciento su vida,
se despidió del transitado centro porteño junto con su mujer, y
en Ushuaia encontró un nuevo hogar y un nuevo rol…Pablo acaba de
ser papá de un hermoso varoncito.
“Un hotel boutique es un hotel de lujo pero chiquito” define
Pablo Labat, y nos aclara que el Lennox es el primer hotel
boutique de Ushuaia, que la decoración, la música, los aromas y,
en especial, la atención al huésped, son los aspectos a los que
les da gran importancia. “Acá a la gente se la conoce por su
nombre, estamos atentos a sus necesidades, la idea es que se
sientan como en su casa”, resume Pablo.
El Lennox recibe a públicos muy diversos según la temporada de
la que se trate, en verano, tienen gran afluencia de pasajeros
que llegan en cruceros, europeos, canadienses y estadounidenses
en su mayor parte. En cambio durante la temporada de esquí se
alojan argentinos y brasileños, que progresivamente van
incrementando su presencia por estas latitudes.
En relación a la certificación de calidad, Pablo se mostró muy
entusiasmado, especialmente por lo que significa convertirse en
el primer hotel de toda la provincia en obtenerla. El Lennox
viene trabajando desde hace tiempo en adaptar todos sus
procedimientos a los requerimientos de la norma, con la total
convicción de impulsar la mejora continua y la excelencia en
Servicio y Calidad. “Desde el director hasta el ordenanza, todos
estamos comprometidos con el sistema, si no, no funciona”
sentencia el gerente de uno de los pocos hoteles en todo el país
que se puede preciar de exhibir su sello de calidad.
Superadas nuestras expectativas iniciales, nos retiramos del
hotel, y en una muestra de la personalizada atención que
pregonan, Pablo nos acompaña hasta la puerta. La sorpresa es
para él, al ver que su mujer y su hijo pasaron a saludarlo un
momento. Luego de las presentaciones de rigor, me despido
pensando en lo inusual que puede ser esta situación en la
vorágine cotidiana del centro porteño, donde se desempeñaba
profesionalmente Pablo hasta hace muy poco tiempo atrás. Pienso,
seguramente se mudaron buscando incrementar su calidad de vida y
la del nuevo integrante de la familia, y me quedo reflexionando
acerca del concepto de calidad. Al igual que Pablo, los
directivos del Lennox tuvieron claro desde un comienzo que
debían aspirar a la calidad total, algo que en todos los órdenes
de la vida rige nuestros destinos en algún momento. Alcanzarla
exige sacrificios, pero los resultados lo recompensan. Si no,
que le pregunten a Pablo…o al Lennox.
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