|
100 Años de Turismo: El mate
un antiguo ritual
Fecha Publicación: 06/05/2011
La historia
del mate se
remonta a
los
guaraníes,
que
consumían
hojas de
yerba a la
que llamaban
Caá.
Tostaban las
hojas al
fuego, las
molían luego
en mortero y
masticaban,
como
elemento
energético o
bien las
colocaban en
una calabaza
con agua de
río y
sorbían,
usando sus
dientes como
filtro o un
canuto de
caña. Los
brujos de la
tribu la
bebían
considerándola
un elixir
mágico.
Los
españoles comenzaron a ingerirlo, le
llamaron “hierba del Paraguay o Hierba”.
Las autoridades veían con preocupación
la adicción de nativos y colonizadores,
a fines del siglo XVI, Desde 1616 el
gobernador de Buenos Aires Hernando
Arias de Saavedra ordeno quemar fardos
de yerba a modo ejemplarizador y dicta
un bando que prohíbe el consumo de yerba
mate. “Mandó los quemar por que el mate
es un vicio que favorece a los
enamorados”.
Su doble condición de alimentos y
sustancia estimulante fue descrita en
los informes periódicos de los
misioneros jesuitas quienes promovieron
el cultivo en forma orgánica y adoptaron
el consumo preparándolo al modo del té
ingles, con lo que fue conocido en
Europa con el té de los “jesuitas”.
“...Todos los españoles, hombre y
mujeres, y todos los indios beben esta
yerba y cuando no tienen con que
comprarla, dan sus calzones y frazadas,
cuando le falta desfallecen y dicen que
no pueden vivir. Todos los indios la
toman antes que amanezca y todas las
veces que la tienen cuando trabajan,
aunque no coman, con sola yerba se
sustenta y se avivan las fuerzas para
trabajar de nuevo...”
En los puertos del litoral era
comercializada, llegándose apagar en
Santa Fe hasta 16 pesos la arroba. El
monto de las transacciones llego a ser
tal alto que la corona decidió imponerle
un gravemente llamado “de sisa”,
destinado a la construcción de obras
como los fuertes de construcción de
obras como los fuertes de Buenos Aires y
Montevideo.
Después de la expulsión de los jesuitas
en 1767, los resultados de sus trabajos
de investigaciones, no fueron
capitalizados debidamente. En el marco
de frecuentes guerras con los
portugueses, la zona de misiones paso a
ser sitio de población inestable y
durante el siglo XIX. No hubo
prácticamente otra explotación la de los
hiérvales silvestres, a pesar del
esforzado intento del naturalista Amadeo
Bompland. La producción paraguaya y
luego la brasilera adquirieron mayor
importancia.
A partir de 1830, desde el gobierno de
Corrientes se impulso la industria, pero
si bien el gobierno fijaba permiso y
precisiones, las condiciones de trabajo
era sumamente injustas basadas en el
sistema de conchabo, vales e impunidad
derivadas del aislamiento y escaso
control oficial.
En la actualidad la producción ha ido
creciendo en cantidad y variedad yerba
con y sin palo, con hierbas, saborizada,
etc.
En 1995 ascendía a 2500 millones de
kilos. Si bien el consumo más importante
abarca Argentina, Uruguay, Paraguay, sur
de Chile y sur de Brasil, se exportan a
países del cercano oriente, y en menor
proporción a Europa, Asia.
REFLEXIONES:
Los hechiceros de las tribus utilizaban
el polvo de las hojas de yerba en las
ceremonias religiosas.
Los españoles tuvieron una mala
impresión del consumo de yerba, pero
ellos la probaron y terminaron
adoptándola. Estudios científicos
comprobaron la presencia de vitamina C
en las hojas y de los beneficios de la
infusión.
El mate no es una bebida En este país
nadie toma mate porque tenga sed. Es más
bien una costumbre, como rascarse, te
hace conversar si estás con alguien, y
te hace pensar cuando estás solo; cuando
llega alguien a tu casa la primera frase
es 'hola' y la segunda' ¿unos mates?
(Esto pasa en todas las casas), en la de
los ricos y en la de los pobres; pasa
entre mujeres, y pasa entre hombres;
pasa entre los viejos de un geriátrico y
entre los adolescentes mientras estudian
o se DIVIERTEN.
Es lo único que comparten los padres y
los hijos sin discutir ni echarse nada
en cara;
Peronistas y Radicales ceban mate sin
preguntar; en verano y en invierno; es
lo único en lo que nos parecemos, las
víctimas y los verdugos, los buenos y
los malos...
Cuando tenés un hijo; Se lo das
tibiecito, con mucha azúcar, y se
sienten grandes. Sentís un orgullo
enorme cuando alguien de tu sangre
empieza a chupar mate. Se te sale el
corazón del cuerpo. Después ellos, con
los años, elegirán si tomarlo amargo,
dulce, muy caliente, tereré, con leche,
con cáscara de naranja, con yuyos, con
un chorrito de limón.
Se empezamos a ser grandes el día que
tenemos la necesidad de tomar por
primera vez unos mates, solos. No es
casualidad. No es porque sí. El día que
un chico pone la pava al fuego y toma su
primer mate sin que haya nadie en casa,
en ese minuto, es que ha descubierto que
tiene alma.
El sencillo mate es nada más y nada
menos que una demostración de valores...
Es la solidaridad de soportar esos mates
lavados porque la charla es buena! Es el
respeto por los tiempos para hablar y
escuchar, y es la sinceridad para decir:
Basta, cambiar la yerba!'. Es el
compañerismo hecho momento. Es la
sensibilidad del agua. Es el cariño para
preguntar, '¿está caliente, no?'. Es la
modestia de quien ceba el mejor mate. Es
la generosidad de dar hasta el final. Es
la hospitalidad de la invitación. Es la
justicia de uno por uno. Es la
obligación de decir 'gracias', al menos
una vez al día. Es la actitud ética,
franca y leal de encontrarse sin mayores
pretensiones que compartir.
Un buen cebador
Cualquier persona puede servir o hacer
un mate, pero no es fácil encontrar
buenos cebadores de mate.
Cebar no es simplemente servir o verter
agua caliente al mate sino mantener el
mate en condiciones agradables para ser
tomado. Ese trabajo, en la época de la
colonia, estaba reservado para
sirvientes especializados: las cebadoras
de mate.
En la actualidad, entre los gauchos y
arrieros o entre un grupo de amigos, sea
en un taller mecánico, una oficina o un
banco, siempre hay alguien que se
especializa en hacerlo.
Gracias, Gracias! es la palabra
indicadora de que se ha satisfecho el
deseo de tomar mate, pero al mismo
tiempo refleja el reconocimiento del
matero hacia el cebador por eso nunca
debe decirse simplemente "no quiero
más".
Lenguaje del mate
“Matear”: en rondas de mate es toda una
ceremonia con un específico lenguaje del
mate, aunque —como en todo lenguaje—
pueden darse variaciones según el
contexto y la región.
“Matera”: tipo de 'bolso' donde se puede
llevar el mate junto al termo, de tal
forma que permanezcan en posición
vertical para que así no se caiga ni la
yerba ni el agua caliente. Este término
es utilizado especialmente en Uruguay;
en Argentina se lo conoce también como
"ternera" o "porta termo".
“Cebadura”: yerba necesaria para
rellenar una vez el mate.
“Cebar”: es la acción de echar agua a la
temperatura adecuada en el mate sobre la
yerba.
“Amargo”: término utilizado como
sinónimo de la acción de matear; "tomar
unos amargos", esta acción solo indica
tomar mate son azúcar.
“Lavado”: es una característica del
mate, se refiere a cuando la yerba
pierde el gusto. Ej. "Este mate está
lavado".
“Bostear y ensillar”: método utilizado
cuando el mate está lavado; se refiere,
primero, a sacar aproximadamente 1/3 de
la yerba ya usada e introducir, luego,
nueva, a fin de que el mate retome el
gusto.
“Dada vuelta” o “dar vuelta la
bombilla”: dícese de la acción de
cambiar la bombilla a una posición
opuesta a la original, conservando el
gusto por más tiempo. (20 mates más)
“Piscina” o “empantanado”: dícese cuando
el agua tapa completamente la yerba.
“Montículo”: se refiere a la yerba
remanente del mate, para ser usada en la
acción "dada vuelta" con yerba no usada,
mantener el montículo permite tener un
mate que dure más tiempo sin lavarse.
“Tapado”: en referencia a la dificultad
o bien a la imposibilidad de succionar
por la bombilla, que se soluciona con un
golpe en la base del mate.
“Mate Trancado”: En las provincias
mediterráneas no dicen mate tapado, como
en el litoral, cuando se ha obturado la
bombilla con el polvillo de la cebadura:
le llaman mate trancado y, en la
verdadera prosodia popular, mate trancao.
“Mate Chuya”: Así, o chulla, llaman los
santiagueños al mate chorreado y al
lavativa. También llaman ojos chuyos a
los ojos llorosos
“Mate de Velorio”: El mate de velorio no
es un mate común, sino un porongo, un
calabazo grande. Este mate se sirve a
una rueda de materos: uno de ellos pega
dos o tres chupadas y lo pasa al vecino.
Así, sucesivamente, hasta que se agota
la infusión. Por eso, cuando se quiere
significar que una cosa tiene mucha
extensión, se dice: "Es más larga que
mate de velorio".
“Mate de las morales”: Es aquel mate que
se promete y nunca se ceba.
“Mate del zonzo”: El primer mate que se
ceba, al comenzar la cebadura.
“Mate del estribo”: Es el último mate
que se ofrece a una persona que se
ausenta de la rueda.
“Agüita perra”: En Chile, llaman así al
último mate de la cebadura.
“Don Mateo”: Es el mate prestigiado por
su buena yerba, su buena presentación y
el buen arte de quien lo ceba.
“La Rueda”: Se llama así al grupo de
yerbeadores que comparten una reunión
amenizada por el mate. Originada en la
rueda del fogón y con todos sus
atributos sociales, en términos
específicamente materos, a fin de
mantener una distribución equitativa del
mate. El objetivo es que el que acaba de
tomar el mate, no vuelva a hacerlo hasta
que no termine la rueda. A este ciclo se
le llama vuelta.
Colecciones
Colección de mates y artículos afines, y
la denomino una colección de mates
"populares", mates de porcelana, madera,
calabaza, vidrio, caña, asta, latón etc.
Junto a los mates se junta yerberas,
bombillas, pavas, termos, calentadores,
muchos envases de yerba y algunos
artículos de promoción.
Extraña tal vez, pero real: "no tengo
costumbre de tomar mate, pero los
colecciono”, de todas las formas,
materiales, tamaños, reales y de adorno.
Se adquieren en ferias artesanales de la
ciudad de Buenos Aires (feria de
mataderos, la boca, recoleta, etc.) y
sobre todo en viajes (Mendoza, la rioja,
san Luis, mar del plata, córdoba,
Tandil, Uruguay etc.). También están los
mates de Plata de los grandes orfebres:
Cómo: “DARAGHI, PALLAROLS, ZAMUDIO,
TOLEDO”.
MUSEO DEL MATE: Todo estas anécdotas y
las colecciones de casi dos mil piezas,
única en el mundo, las podrán disfrutar
en el museo, que se encuentra en el
tigre, Provincia de Buenos Aires, en una
residencia clásica del delta, donde te
reciben sus dueños. Su creador Francisco
Scutellá, investigador costumbrista, a
través de muchos años fue recibiendo y
buscando estos elementos. A dos años de
su creación, su actual director es Jorge
Roberto Díaz. En un ambiente acogedor se
puede aprender a tomar un buen mate y
probar distintos tipos de yerba y su
famosa torta de mate. (http://alternativaoriental.com/elmuseodelmate.tandu.com.ar/)
EL MUSEO DE LA YERBA MATE: El Museo
Histórico "Juan Szychowski" relata la
vida de un colono polaco que fue pionero
en el cultivo y procesamiento de la
yerba mate. Se encuentra a 13 kilómetros
de Apóstoles, en la provincia de
Misiones (Argentina), en el
Establecimiento Yerbatero “La Cachuera”.Consta
de tres secciones: Matería, Auditorio y
Museo y fue declarado de Interés
Turístico Provincial en 1999 y Monumento
Histórico, Arquitectónico, Industrial y
Museístico en 2001
(Hostnews Contenidos)
 |
|